Hay sabores , que marcan nuestros recuerdos en las distintas etapas de nuestra vida , igual que las situaciones y los momentos pasados.
Yo diría que el sabor del ajoblanco es uno de los que han marcado algunos de los momentos mas felices de mi infancia. Un refrigerio fresco en los rigores del verano en extremadura, cuando el agua del botijo bien protegido del calor en el manantial que serpenteaba tras la casa de campo donde pasaba los veranos , era lo único que apagaba la sed de todos los que allí vivíamos durante la siega.
Recuerdo esas mujeres al caer la tarde , con sus cuencos de barro o madera sentadas a la puerta , con el mortero en la mano y ese Olor a ajo y aceite , tan característico de nuestra tierra …. que buenos tiempos , que hermanadad y alegría reinaba en aquella residencia sencilla de «el Salao», nunca olvidare aquellas familias , que de algún modo eran también la mía.
El ajoblanco , no solo es un plato típico de Extremadura , también lo es de toda Andalucía y en cada zona sufre distintas variaciones ala hora de hacerlo. Yo os dejo la receta de como lo preparamos en mi pueblo, como se hace desde antiguo .
Sus ingredientes básicos , el aceite , el ajo y el huevo , son comunes en todas las recetas , nosotros le ponemos miga de pan , pero no almendras , que en otras zonas si le agregan.
Necesitamos un mortero ( o un machacandero ) como nosotros lo llamamos para majar los ajos y empezar a hacer la masilla rica y cremosa , también se puede hacer con la batidora , pero es mas sabroso y bueno hecho a mano.

Ingredientes:

– 3 o 4 dientes de ajo.
– 1 huevo ( solo la yema )
– Un buen trozo de miga de pan mojada en agua y escurrida.
– Aceite de oliva
– 2 tomates rojos .
– 1 pepino .
– Pan del día anterior
– Agua .
– Sal .
– Vinagre.

Preparacion:

– 1 En un cuenco de barro o madera , ponemos los ajos laminados y la sal y con la mano del mortero lo vamos majando muy bien hasta que queden totalmente triturados, como una crema.

– 2 Vamos agregando el aceite muy despacio y muy poco , como si fuera un hilo, y moviendo el cuenco , manteniéndolo ligeramente inclinado y el mortero a la vez , en movimientos circulares , veremos que la masa va creciendo.

– 3 Agregamos la yema de huevo lentamente sin dejar se girar la mano del mortero y manteniendo el cuenco siempre un poco inclinado, seguimos poniendo el hilo de aceite.

– 4 A continuación vamos incorporando la miga de pan poco apoco , bien triturada y seguimos agregando aceite , sin dejar de girar la mano y el cuenco en ningún momento . Cuando veamos que tenemos una buena cantidad de masa paramos, como unas 4 o 5 cucharadas.

– 5 En un cuenco grande aparte, picamos los tomates y el pepino en trozos finos. Incorporamos la masilla de ajoblanco y mezclamos bien.

– 6 Agregamos una buena cantidad de agua fresca y ponemos la sal y el vinagre. Una vez a nuestro gusto removemos que se mezcle todo bien y vamos picando en trozos el pan del día anterior , tened en cuenta que el pan absorbe parte del caldo y no debe quedar seco , guiaros por la foto. Y ya tenemos nuestro ajoblanco tal y como lo preparamos en mi tierra listo para comer. Se sirve bien frío.
Que aproveche !! .Con una tortilla de patatas y unos trozos de morcilla de la tierra , es ya pecado mortal !!

 


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